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Grados de onda: un conteo dentro de otro

Cada onda se descompone en ondas menores. No es un adorno de la teoría sino el único sitio donde al conteo de ondas se le puede pillar con las manos en la masa: con aritmética.

Un impulso de cinco ondas en el gráfico diario son cinco ondas, cada una de las cuales en el horario se descompone en su propia estructura. La primera onda del impulso diario, si la abres aparte, resultará ser un cinco. La segunda resultará ser un tres. Elliott nombró nueve grados, del multisecular al de minutos, y es uno de esos casos raros en que el detalle de la teoría juega en su contra: cuantos más niveles de anidamiento se permiten, más fácil es declarar cualquier movimiento onda de algún grado.

Ejemplo con números

Un impulso diario y su primera onda ampliada

Tomemos un movimiento de 52 000 a 71 000 en cuatro meses. Conteo diario: onda 1, de 52 000 a 58 400; onda 2, retroceso hasta 54 100; onda 3, hasta 68 200; onda 4, retroceso hasta 64 700; onda 5, hasta 71 000. Ahora abramos UNA sola onda 1 en el gráfico horario. Dentro del tramo de 52 000 a 58 400 aparecerá su propio cinco: su primera, segunda, tercera, cuarta y quinta, cada una de varios días de longitud. Eso es el anidamiento: una onda de grado mayor se compone enteramente de ondas de grado menor, y no tiene ningún otro contenido.

La única limitación comprobable de todo el tema

El grado va de TIEMPO y TAMAÑO, y el tiempo y el tamaño son medibles. Una onda de grado mayor no puede durar menos ni ser más corta que una onda de grado menor contenida en ella. Suena obvio, pero es justo eso lo que se incumple, y el incumplimiento se ve con aritmética, sin discutir qué conteo es más bonito. Si alguien dice «va la tercera onda del mercado alcista» y su tercera dura cuarenta minutos mientras la primera dura tres meses, el conteo está muerto. Ni discutible ni necesitado de matices: muerto. Recuerda esta jugada: sirve contra los conteos ajenos y, más importante, contra los tuyos.

Error típico

Sustituir el grado a posteriori

El principal truco de autoengaño del tema y la razón por la que las ondas parecen tan a menudo infalibles. El precio rompió tu precio de invalidación y, en vez de reconocer el error, el conteo se muda un grado arriba: entonces todo aquello era la onda primera de un orden mayor. Formalmente no hay pega, las tres reglas no se han roto. En esencia has sustituido un pronóstico refutado por otro después de conocer la respuesta. El remedio es uno: anotar el grado JUNTO con el precio de invalidación antes de entrar y contar las mudanzas. Tres mudanzas en diez conteos significan que conteo no tienes: tienes la costumbre de explicar lo ya ocurrido.

El precio de invalidación pertenece al GRADO, y el stop tiene que ser de su tamaño. Entrada tras la segunda onda en 54 100, precio de invalidación el inicio de la primera, 52 000. La distancia es 2100, en torno al 4% del precio. Con un depósito de $5000 y un riesgo del 1% ($50), la posición sale a $1282. Y ahora aquello por lo que este cálculo está aquí: si tu conteo es diario y pusiste el stop por una oscilación horaria — digamos, medio por ciento — te sacará el ruido mientras el conteo sigue vivo. El conteo será correcto, la operación perdedora, y no verás la relación entre esos dos hechos.

Error típico

Mezclar grados dentro de un mismo conteo

La onda 1 marcada por un movimiento diario de tres semanas y la onda 2 por un retroceso de dos horas. Ese par no se puede comparar, son de mundos distintos, y todas las conclusiones que salgan de él carecen de sentido. La señal es sencilla y se comprueba en un minuto: mira las duraciones de las ondas contiguas de tu conteo. Si difieren no por un factor pequeño sino por órdenes de magnitud, has marcado grados distintos como si fueran uno, y lo primero que se derrumbará será el precio de invalidación.

Cuántos grados hacen falta de verdad

Dos. Aquel en el que operas y el que está por encima. El mayor responde a «hacia dónde», el de trabajo a «dónde entro y dónde se invalida». Los nueve grados de Elliott son una herramienta para describir la historia y no para preparar una operación: en un gráfico en vivo se convierten en un permiso para llamar onda a lo que sea. Regla práctica que conviene aceptar de entrada: si una onda no se ve entera en la escala en la que vas a operar, ese no es tu grado.

Señales de que has exagerado el grado

  • dentro de tu tercera onda no se ven cinco ondas en ninguna escala menor
  • las ondas contiguas de un mismo conteo difieren en duración por un orden de magnitud
  • para distinguir una onda hay que bajar a cinco minutos, aunque llames diario a tu conteo
  • el precio de invalidación queda más cerca que el recorrido diario habitual de ese instrumento
  • el conteo apareció después de un movimiento fuerte y explica precisamente ese movimiento

El anidamiento se comprueba de una sola forma honesta: en el bar replay. Marca un movimiento grande en la escala mayor, luego cambia a la menor y mira si la primera onda se descompone en un cinco. El replay hace falta porque sobre historial cerrado se descompone todo: el ojo encuentra cinco ondas donde no las hay, si sabe la respuesta de antemano.

Gráfico y bar replay
Ejercicio

Comprobación del anidamiento en diez movimientos

Toma diez movimientos terminados en el gráfico diario y marca cada uno con un cinco. Después, en cada uno, abre la onda 1 en el horario y responde con una palabra: ¿se ve dentro un cinco o no? Cuenta solo los casos claros; si tuviste que convencerte, es un «no». Anota el resultado como fracción. En la mayoría salen tres o cuatro de diez, y es el número más útil de todo el curso: muestra con qué frecuencia el método es siquiera aplicable a tu instrumento, y de paso explica por qué los conteos difieren tanto entre personas.

Compruébate

¿Por qué sustituir el grado no es afinar el conteo sino borrar un error?

Porque se hace después de conocer la respuesta. Afinar es cuando datos nuevos cambian el conteo y anotas hacia delante un precio de invalidación nuevo. Sustituir es cuando el precio de invalidación YA se alcanzó y declaras que estabas contando otro grado, anulando así tu propia derrota. Se distinguen por una señal: afinar deja rastro en los registros como un conteo aparte con su propio resultado; sustituir borra el registro anterior. Cuenta las mudanzas y el truco dejará de funcionar solo.

Compruébate

¿Qué tienen de malo nueve grados y por qué bastan dos?

Que cada grado de más es una libertad más en el conteo, y en el análisis de ondas ya hay más libertades que limitaciones. Dos grados dan todo lo necesario para una operación: el mayor da la dirección y no deja operar contra el movimiento grande, el de trabajo da la entrada y el precio de invalidación. Los otros siete no añaden nada a la decisión: solo añaden formas de explicar el pasado, y el mercado no paga por explicar el pasado.